Suena a soborno, pero es una felicitación de Año Nuevo.

Faltan unos días para que termine el año lunar y la ciudad está llena de luces y farolillos. Regalar a los niños sobres rojos con dinero es parte de la tradición de fin de año, que además dicta que hay que limpiar a fondo o renovar la casa, saldar todas las deudas y visitar una pagoda, entre otras cosas.
Vietnam prácticamente se paraliza durante el Tet y desde hace unos días se nota un descenso en la actividad del país. Al tratarse de una fiesta familiar todos los vietnamitas intentan volver a sus ciudades de origen. Este es un mal momento para moverse por el país: todos los medios de transporte están completos y los servicios se reducen al mínimo.
Aunque todos los vietnamitas parecen estar muy ilusionados con el Tet, los extranjeros aprovechan para viajar. Parece que en Saigón no habrá mucho que hacer, aparte de ver algún espectáculo de fuegos artificiales. Por eso yo me voy a empezar el año de la rata a otro sitio: China.


